“Allá están discutiendo si aceptan o no los transgénicos, no los herbicidas”
Lo afirmó el titular del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, Andrés Carrasco, aclarando que la Comunidad Europea dilató hasta 2015 expedirse sobre la inocuidad o no del herbicida más utilizado en cultivos transgénicos como la soja.
Hace poco más de un mes, a partir de un parte de prensa de la agencia Noticias Argentinas, se difundió profusamente un comunicado elaborado por la Sociedad Rural de Rosario que daba cuenta de una supuesta “aprobación” de la Unión Europea a la utilización del herbicida glifosato y que se refutaban las investigaciones desarrolladas sobre la toxicidad del agrotóxico por parte del doctor Andrés Carrasco, titular del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA.
En declaraciones a RADIO CIUDAD, Carrasco no solo explicó que en realidad lo que hizo la Comunidad Europea fue posponer hasta 2015 expedirse sobre la toxicidad o no de uno de los agroquímicos más utilizados en la Argentina, sobre todo para cultivos genéticamente modificados como la soja, el maíz y también el algodón. Sino que además precisó que en Europa lo que se está debatiendo en forma preventiva es sobre la incorporación o no de semillas transgénicas y que la discusión sobre los hercibidas es posterior.
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domingo, 15 de mayo de 2011
jueves, 15 de octubre de 2009
Agricultores españoles entregan en Bruselas 180.000 firmas contra los OGM
Bruselas, 15 oct (EFE).- Agricultores españoles, suecos y tailandeses entregaron hoy en Bruselas a la comisaria europea de Sanidad, Androulla Vassiliou, una petición firmada por 180.000 ciudadanos contra el arroz genéticamente modificado elaborado por la farmacéutica alemana Bayer.
"Si la Comisión autoriza la importación del arroz de Bayer y otros cultivos modificados, el alimento básico mundial más importante estará en peligro", recalca hoy en un comunicado el responsable de agricultura de Greenpeace, Marco Contiero.
Según la organización ecologista, los cultivos de organismos genéticamente modificados (OGM) son "experimentales, costosos y peligrosos para el medioambiente".
Los agricultores desplazados a Bruselas explicaron a la comisaria los efectos destructivos de la contaminación generada por los OGM y enfatizaron, por el contrario, sus exitosas experiencias gracias a la "agricultura natural".
Es el caso de Eduardo Campayo, un agricultor albaceteño que advierte de que el maíz ecológico "podría desaparecer" por culpa de los transgénicos y alega que su parcela ha sido contaminada por restos de OGM.
Según explica, el polen viaja más de lo que calculan los estudios del Ministerio de Agricultura español y contamina mucho más a menudo de lo estimado.
"El maizal más cercano a mis tierras está a 500 metros y, sin embargo, mi cosecha ha sido contaminada", asegura.
La UE puso fin en 2004 a su moratoria contra la autorización de nuevos transgénicos, pero desde entonces todos los expedientes de OGM son aprobados por Bruselas, tras una tramitación lenta, porque entre los países comunitarios no hay acuerdo sobre esta tecnología.
Greenpeace ha pedido una vez más a la Comisión que proteja "los alimentos y las granjas", mediante el rechazo de la autorización solicitada para varios OGM: el arroz modificado de Bayer, la patata transgénica de Basf y el maíz MON810 de Monsanto.
"Si la Comisión autoriza la importación del arroz de Bayer y otros cultivos modificados, el alimento básico mundial más importante estará en peligro", recalca hoy en un comunicado el responsable de agricultura de Greenpeace, Marco Contiero.
Según la organización ecologista, los cultivos de organismos genéticamente modificados (OGM) son "experimentales, costosos y peligrosos para el medioambiente".
Los agricultores desplazados a Bruselas explicaron a la comisaria los efectos destructivos de la contaminación generada por los OGM y enfatizaron, por el contrario, sus exitosas experiencias gracias a la "agricultura natural".
Es el caso de Eduardo Campayo, un agricultor albaceteño que advierte de que el maíz ecológico "podría desaparecer" por culpa de los transgénicos y alega que su parcela ha sido contaminada por restos de OGM.
Según explica, el polen viaja más de lo que calculan los estudios del Ministerio de Agricultura español y contamina mucho más a menudo de lo estimado.
"El maizal más cercano a mis tierras está a 500 metros y, sin embargo, mi cosecha ha sido contaminada", asegura.
La UE puso fin en 2004 a su moratoria contra la autorización de nuevos transgénicos, pero desde entonces todos los expedientes de OGM son aprobados por Bruselas, tras una tramitación lenta, porque entre los países comunitarios no hay acuerdo sobre esta tecnología.
Greenpeace ha pedido una vez más a la Comisión que proteja "los alimentos y las granjas", mediante el rechazo de la autorización solicitada para varios OGM: el arroz modificado de Bayer, la patata transgénica de Basf y el maíz MON810 de Monsanto.
miércoles, 1 de julio de 2009
EL DOBLE PROBLEMA DE BAYER: Cuando el arroz transgénico se junta con un herbicida tóxico
Nuestro principal alimento básico, el arroz, corre el riesgo de verse contaminado por una variedad transgénica tolerante al herbicida tóxico glufosinato de amonio.
Informe Greenpeace España, Junio 2009
El doble problema de Bayer
El arroz transgénico ha sido desarrollado por Bayer CropScience AG, una subsidiaria del gigante químico alemán Bayer AG. El arroz, conocido técnicamente como LL62, ha sido modificado genéticamente para resistir altas dosis de glufosinato, fumigado sobre el arroz por agricultores para
controlar las malas hierbas. Mientras que las malas hierbas mueren, el arroz sobrevive.
Todo uso del arroz transgénico de Bayer conlleva un aumento en la utilización de este herbicida tóxico, lo cual incrementará la venta del glufosinato de Bayer. Pero aumentará también el riesgo para los agricultores, los consumidores y el medioambiente. El glufosinato se considera tan peligroso para los seres humanos y el medioambiente, que su uso va a ser prohibido en Europa, según la legislación adoptada recientemente por la Unión Europea.
Actualmente, Bayer está intentando que se apruebe legalmente su arroz transgénico en Brasil, Sudáfrica, la Unión Europea, India y las Filipinas. En los Estados Unidos, ya se ha aprobado su uso para la siembra comercial, aunque los agricultores son reacios a sembrarlo, ya que temen, con toda
razón, la pérdida de mercados importantes, debido al riesgo de contaminación accidental. En el pasado, Bayer ha causado daños a la industria global del arroz, estimados en 1.200 millones de dólares, cuando una de sus variedades de arroz transgénico experimental contaminó accidentalmente el suministro global de arroz en el 2006.
Ver informe completo en pdf
Informe Greenpeace España, Junio 2009
El doble problema de Bayer
El arroz transgénico ha sido desarrollado por Bayer CropScience AG, una subsidiaria del gigante químico alemán Bayer AG. El arroz, conocido técnicamente como LL62, ha sido modificado genéticamente para resistir altas dosis de glufosinato, fumigado sobre el arroz por agricultores para
controlar las malas hierbas. Mientras que las malas hierbas mueren, el arroz sobrevive.
Todo uso del arroz transgénico de Bayer conlleva un aumento en la utilización de este herbicida tóxico, lo cual incrementará la venta del glufosinato de Bayer. Pero aumentará también el riesgo para los agricultores, los consumidores y el medioambiente. El glufosinato se considera tan peligroso para los seres humanos y el medioambiente, que su uso va a ser prohibido en Europa, según la legislación adoptada recientemente por la Unión Europea.
Actualmente, Bayer está intentando que se apruebe legalmente su arroz transgénico en Brasil, Sudáfrica, la Unión Europea, India y las Filipinas. En los Estados Unidos, ya se ha aprobado su uso para la siembra comercial, aunque los agricultores son reacios a sembrarlo, ya que temen, con toda
razón, la pérdida de mercados importantes, debido al riesgo de contaminación accidental. En el pasado, Bayer ha causado daños a la industria global del arroz, estimados en 1.200 millones de dólares, cuando una de sus variedades de arroz transgénico experimental contaminó accidentalmente el suministro global de arroz en el 2006.
Ver informe completo en pdf
jueves, 26 de febrero de 2009
Argentina: las consecuencias de la depredación capitalista en el agro se profundizan en Formosa
A principios de febrero de 2003 se produjo el mayor desastre ecológico
que se recuerde en la provincia de Formosa. En esos días, las
fumigaciones con agroquímicos en plantaciones de soja transgénica
contaminaron a las chacras colindantes de los productores familiares de
la colonia Loma Senés, ubicada en las cercanías de la ciudad de Pirané.
Como consecuencia de la exposición a estos productos, gran parte de los cultivos de los campesinos y sus animales de granja fueron dañados y se registraron diversos problemas de salud entre los propios pobladores.
Como consecuencia de la exposición a estos productos, gran parte de los cultivos de los campesinos y sus animales de granja fueron dañados y se registraron diversos problemas de salud entre los propios pobladores.
En la misma época, episodios similares de contaminación fueron
denunciados en otras zonas de la provincia: en las colonias rurales
adyacentes a las localidades de Villa General Belgrano, El Colorado y
Villa Dos Trece. De todas maneras, los daños más graves se registraron
en Loma Senés.
La organización y la lucha de los campesinos afectados, que contamos con la ayuda de numerosas organizaciones sociales y políticas, lograron en aquel momento que la empresa responsable de la explotación sojera en la colonia detenga las fumigaciones. En este momento, a seis años de aquel febrero negro, la lucha continúa en el ámbito judicial. En efecto, hasta el momento las empresas Agricultores de Anta y Proyecto Agrícola de Formosa no han resarcido económicamente a las principales familias campesinas afectadas. Tampoco se ha llevado a cabo el estudio de efectos ambientales ordenado por la justicia. El próximo 3 de marzo se realizará una audiencia en el Juzgado Nº 7 de la ciudad de El Colorado, oportunidad en la cual seguiremos demandando a estas empresas sojeras.
Pero cuando aún seguimos litigando por los acontecimientos de hace seis años, nuevamente las fumigaciones de los sojeros atacan nuestras condiciones de vida y nuestra propia salud. En la colonia aborigen (Qom) “La Primavera” (en las cercanías de la localidad de Laguna Blanca) se han registrado en los últimos días casos con indicios de envenenamiento en niños y ancianos, además de la disminución de los cultivos de consumo familiar y mortandad de peces. Todo esto en las chacras contiguas a los campos cultivados con soja transgénica, en los cuales la maquinaria pulverizadora rocía las plantaciones prácticamente sobre la vivienda de los pobladores (ver diario La Mañana, 07-02-09).
Como si esto fuera poco, en la mismísima colonia Loma Senés las fumigaciones con agroquímicos en los campos sembrados con soja están afectando nuevamente a los pobladores. En los últimos días alrededor de veinte vecinos de la colonia están mostrando diversos síntomas de intoxicación con agroquímicos, como afectación en la piel -con la aparición de llagas como quemaduras- dolor de cabeza, dolor de garganta, irritación de ojos, náuseas, vómitos, y decaimiento.
CONSECUENCIAS PREDECIBLES
Lamentablemente, la política del gobierno de Gildo Insfrán en su intento por atraer capitales a la provincia, favorece ampliamente las oportunidades económicas de los empresarios, sin poner límites a su voracidad depredadora. Más aún, se asocia a ellos. Todo esto en desmedro de los campesinos, que resisten con su trabajo honesto, como única herramienta para sobrevivir.
Tanto en el orden provincial como en el nacional rige el mismo esquema: las grandes empresas dueñas de latifundios, apuestan a los cultivos transgénicos y emplean los avances tecnológicos, lo que acarrea a su vez un aumento de la miseria, concentración de la tierra, dependencia tecnológica de los productores, el desplazamiento silencioso de los pequeños que deben vender sus chacras, o alquilar terrenos ante la falta de oportunidades para producir.
Esta desigual batalla que enfrenta a los grandes empresarios y al poder político, por un lado, con los pequeños productores que sobreviven en el campo en condiciones cada vez más angustiantes, por el otro, no puede inclinarse a favor de estos últimos si no es con la unidad de las organizaciones obreras, campesinas e indígenas para terminar con la explotación y poner la tierra y los medios de producción al servicio de las necesidades humanas.
La organización y la lucha de los campesinos afectados, que contamos con la ayuda de numerosas organizaciones sociales y políticas, lograron en aquel momento que la empresa responsable de la explotación sojera en la colonia detenga las fumigaciones. En este momento, a seis años de aquel febrero negro, la lucha continúa en el ámbito judicial. En efecto, hasta el momento las empresas Agricultores de Anta y Proyecto Agrícola de Formosa no han resarcido económicamente a las principales familias campesinas afectadas. Tampoco se ha llevado a cabo el estudio de efectos ambientales ordenado por la justicia. El próximo 3 de marzo se realizará una audiencia en el Juzgado Nº 7 de la ciudad de El Colorado, oportunidad en la cual seguiremos demandando a estas empresas sojeras.
Pero cuando aún seguimos litigando por los acontecimientos de hace seis años, nuevamente las fumigaciones de los sojeros atacan nuestras condiciones de vida y nuestra propia salud. En la colonia aborigen (Qom) “La Primavera” (en las cercanías de la localidad de Laguna Blanca) se han registrado en los últimos días casos con indicios de envenenamiento en niños y ancianos, además de la disminución de los cultivos de consumo familiar y mortandad de peces. Todo esto en las chacras contiguas a los campos cultivados con soja transgénica, en los cuales la maquinaria pulverizadora rocía las plantaciones prácticamente sobre la vivienda de los pobladores (ver diario La Mañana, 07-02-09).
Como si esto fuera poco, en la mismísima colonia Loma Senés las fumigaciones con agroquímicos en los campos sembrados con soja están afectando nuevamente a los pobladores. En los últimos días alrededor de veinte vecinos de la colonia están mostrando diversos síntomas de intoxicación con agroquímicos, como afectación en la piel -con la aparición de llagas como quemaduras- dolor de cabeza, dolor de garganta, irritación de ojos, náuseas, vómitos, y decaimiento.
CONSECUENCIAS PREDECIBLES
Lamentablemente, la política del gobierno de Gildo Insfrán en su intento por atraer capitales a la provincia, favorece ampliamente las oportunidades económicas de los empresarios, sin poner límites a su voracidad depredadora. Más aún, se asocia a ellos. Todo esto en desmedro de los campesinos, que resisten con su trabajo honesto, como única herramienta para sobrevivir.
Tanto en el orden provincial como en el nacional rige el mismo esquema: las grandes empresas dueñas de latifundios, apuestan a los cultivos transgénicos y emplean los avances tecnológicos, lo que acarrea a su vez un aumento de la miseria, concentración de la tierra, dependencia tecnológica de los productores, el desplazamiento silencioso de los pequeños que deben vender sus chacras, o alquilar terrenos ante la falta de oportunidades para producir.
Esta desigual batalla que enfrenta a los grandes empresarios y al poder político, por un lado, con los pequeños productores que sobreviven en el campo en condiciones cada vez más angustiantes, por el otro, no puede inclinarse a favor de estos últimos si no es con la unidad de las organizaciones obreras, campesinas e indígenas para terminar con la explotación y poner la tierra y los medios de producción al servicio de las necesidades humanas.
COMUNIDAD TOBA QOM “LA PRIMAVERA”: Tel.03717 15397544
MOVIMIENTO CAMPESINO DE FORMOSA –(MO.CA.FOR): Tel. 03717 435535 – 03718 15499236 - E-Mail: coordinacionmocafor@yahoo.com.ar
FERIA FRANCA DE PIRANE: Tel. 03717-463127 - E-Mail: feriafrancapirane@yahoo.com.ar
EQUIPO DE MUJERES CAMPESINAS: E-Mail: isarguello@yahoo.com.ar - Telef. 03717 15689928
domingo, 1 de febrero de 2009
El disparate sojero - LAS CONSECUENCIAS DEL MONOCULTIVO
El autor analiza las razones que llevaron a la expansión descontrolada de la soja transgénica y el impacto que ello está produciendo en el medio ambiente, el empleo, la salud y el perfil productivo del país.
Por Alberto J. Lapolla *
El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50 por ciento de la producción de granos y el 55 por ciento de la superficie agrícola sembrada, pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor. La superficie sembrada hoy con soja RR supera a toda el área sembrada en 1995. Esto implica que para llegar a los 35 millones de hectáreas actuales se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así, en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de hectáreas mientras que hoy ya superamos las 35 millones, cifra equivalente al 12,5 por ciento de la superficie del país.
El pool sojero multinacional que controla y domina el “negocio” estima que para 2017 la superficie agrícola argentina orillará las 120 millones de hectáreas. Algo así como el 43 por ciento de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico. La sojización desenfrenada, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola.
Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas –es decir modificadas genéticamente (OGM)– de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala: la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo.
Peor aún, el 99 por ciento de la soja sembrada en nuestro país es transgénica. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano, ha demolido la teoría de base de la transgenia: “un gen una proteína”, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción, el 65 por ciento de las afecciones de la población mundial está relacionado con la alimentación.
¡Ay Felipe!
Monsanto culminó el proceso de estabilización de la soja RR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EE.UU., con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la soja RR. Entre la estabilización de la soja RR y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales sobre el conjunto del ecosistema global a corto, mediano y largo plazo. Pero lo más grave que nos compete es que en 1995, el entonces secretario de Agricultura de Menem, Felipe Solá, autorizó la liberación de la soja RR en Argentina sin ningún estudio previo que avalara la decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales.
Por Alberto J. Lapolla *
| Imagen: Alejandro Elias |
El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50 por ciento de la producción de granos y el 55 por ciento de la superficie agrícola sembrada, pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor. La superficie sembrada hoy con soja RR supera a toda el área sembrada en 1995. Esto implica que para llegar a los 35 millones de hectáreas actuales se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así, en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de hectáreas mientras que hoy ya superamos las 35 millones, cifra equivalente al 12,5 por ciento de la superficie del país.
El pool sojero multinacional que controla y domina el “negocio” estima que para 2017 la superficie agrícola argentina orillará las 120 millones de hectáreas. Algo así como el 43 por ciento de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico. La sojización desenfrenada, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola.
Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas –es decir modificadas genéticamente (OGM)– de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala: la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo.
Peor aún, el 99 por ciento de la soja sembrada en nuestro país es transgénica. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano, ha demolido la teoría de base de la transgenia: “un gen una proteína”, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción, el 65 por ciento de las afecciones de la población mundial está relacionado con la alimentación.
¡Ay Felipe!
Monsanto culminó el proceso de estabilización de la soja RR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EE.UU., con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la soja RR. Entre la estabilización de la soja RR y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales sobre el conjunto del ecosistema global a corto, mediano y largo plazo. Pero lo más grave que nos compete es que en 1995, el entonces secretario de Agricultura de Menem, Felipe Solá, autorizó la liberación de la soja RR en Argentina sin ningún estudio previo que avalara la decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales.
martes, 16 de diciembre de 2008
Chaco: Las Palmas y La Leonesa - AGUAS CONTAMINADAS
Lo que casi no se discute con seriedad, porque los sectores involucrados se hacen los distraídos, especialmente desde la función pública, es el hecho trascendente de que el agua es un factor esencial y determinante para la promoción y preservación de la salud, como también para la prevención de las enfermedades. En los mejores países y provincias se predica incansablemente sobre la necesidad estratégica de contar con agua segura y suficiente, que es la forma en que se caracteriza al agua para el consumo humano.
El Chaco tiene una distorsionante historia. Aproximadamente el 25% de la población accede y consume agua segura y suficiente, aunque vale destacar que una porción importante de ese universo no tiene provisión continua, lo cual invalida buena parte de los beneficios que supone el consumo de agua potable. Muchas son las razones que generaron el actual cuadro, pero la llave maestra ha sido la permanente improvisación y la falta de planificación e inversiones en infraestructura social y sanitaria. Casi el 100% del Chaco seco carece de agua potable; si a esto sumamos que más que 50% del territorio se encuentra bajo los efectos del arsenicismo crónico endémico, componemos un escenario sumamente grave, que como remate final agrega las nefastas consecuencias que derivan de las fumigaciones aéreas masivamente desarrolladas y sin control del Estado en todo el territorio agrícola en el que se expande la agricultura transgénica.
Este es el cuadro de situación que rodea a las poblaciones urbanas y rurales del Chaco, que es lo mismo que decir que nuestra provincia presenta, por tal razón, uno de los mayores índices de morbilidad del país, que se fue enraizando como consecuencia de la falta de agua segura y suficiente y los efectos demoledores de la desigualdad alimentaria, que ha hecho que grandes sectores sociales deban sobrevivir consumiendo a razón de una monodieta hidrocarbonada, que aleja a la población de las proteínas, del calcio, del hierro y de los restantes nutrientes que hacen al normal crecimiento y desarrollo neurológico y orgánico.
Infantilización y feminización de la pobreza
La Argentina ha pasado por procesos de empobrecimientos y de recuperaciones socio-económicas de los más variados, casi siempre sin justicia ni equidad social. Pero la estructura de la pobreza chaqueña tiene características muy particulares; y esto se advierte en situaciones definidas y muy específicas, que se han consolidado durante las últimas décadas. En tal sentido, conviene resaltar que ya no podemos discutir que el Chaco ha acumulado un proceso muy crudo de “infantilización y feminización de la pobreza”; en palabras más sencillas, diremos que existen más niños pobres que adultos en tal situación y más mujeres pobres que varones, lo que ha generado un perfil social ya degradado y aún más degradante hacia el futuro.
Es así que en los sectores más excluidos encontramos el fenómeno muy repetido de los efectos de la pobreza, que se evidencia de manera muy nítida a través de los “petizos y gordos de la pobreza”. Los chaqueños fuimos perdiendo talla y engordando sin consumir nutrientes, fundamentalmente por el hecho de ingerir hidratos de carbono dado que las proteínas, el hierro y el calcio están incorporados a productos alimenticios inaccesibles a las clases populares por los altos precios. Finalmente, por resiliencia, los excluidos alimentarios adaptaron sus paladares a una monodieta hidrocarbonada, lo que inevitablemente genera enfermedades específicas que el paciente acarrea de por vida. Son devastadores los efectos de todos estos fenómenos en la salud orgánica y neurológica de la población porque el alimento con nutrientes es la base de la salud, que a su vez es el correlato de la vida. Dicho de otro modo, en el Chaco se apuesta poco a la vida porque no se promociona ni se preserva la salud a través de la alimentación adecuada y del consumo de agua segura y suficiente.
Se vende desde el carbón hasta la desnutrición
Es necesario que cambiemos algunos de los paradigmas instalados en el Chaco, para desde allí producir algunos cambios y transformaciones indispensables y estratégicas. Si analizamos los discursos de los funcionarios públicos, de los dirigentes, de algunos industriales, agricultores transgénicos y productores forestales, vemos que tienen una mirada común, muchas veces de manera abierta y en otras ocasiones menos desembozadas. Casi todos ellos especulan que desde el carbón hasta la desnutrición puede tener precio y que, por lo tanto, pueden ser comercializados como productos que generan ganancias económicas y/o políticas.
En este esquema, el agua es un factor estratégico de dominación. En el Chaco, en la práctica hace al ejercicio de poder. En El Impenetrable, como también en otras regiones, los dueños de las mejores aguas son los intendentes, que como señores feudales distribuyen aplicando las reglas del más acérrimo clientelismo político, con pautas de premios y castigos. Mientras tanto, la dirigencia política discute debatiendo tal o cual obra pública o el otorgamiento de subsidios o recurriendo a las promesas hechas en campañas electorales o dejando de lado lo prometido, aunque en cualquier caso no han resuelto por décadas el problema clave que ha significado el agua en nuestra provincia, aún cuando se reconoce que el 42% de nuestros límites geográficos están conformados por ríos caudalosos o muy caudalosos.
El agua, o mejor dicho la falta de agua, que atrapa a más de 70% de la población chaqueña es la prueba de carga que demuestra que la dirigencia política y los funcionarios que manejaron los asuntos de interés general han fracasado por su propia mediocridad, por falta de ideas o simplemente por indiferencia o indolencia ante un problema tan agudo que generó y generará enfermedades evitables y muertes prematuras o evitables.
Las Palmas, La Leonesa y la laguna “El Moncholo”
El Chaco tiene una distorsionante historia. Aproximadamente el 25% de la población accede y consume agua segura y suficiente, aunque vale destacar que una porción importante de ese universo no tiene provisión continua, lo cual invalida buena parte de los beneficios que supone el consumo de agua potable. Muchas son las razones que generaron el actual cuadro, pero la llave maestra ha sido la permanente improvisación y la falta de planificación e inversiones en infraestructura social y sanitaria. Casi el 100% del Chaco seco carece de agua potable; si a esto sumamos que más que 50% del territorio se encuentra bajo los efectos del arsenicismo crónico endémico, componemos un escenario sumamente grave, que como remate final agrega las nefastas consecuencias que derivan de las fumigaciones aéreas masivamente desarrolladas y sin control del Estado en todo el territorio agrícola en el que se expande la agricultura transgénica.
Este es el cuadro de situación que rodea a las poblaciones urbanas y rurales del Chaco, que es lo mismo que decir que nuestra provincia presenta, por tal razón, uno de los mayores índices de morbilidad del país, que se fue enraizando como consecuencia de la falta de agua segura y suficiente y los efectos demoledores de la desigualdad alimentaria, que ha hecho que grandes sectores sociales deban sobrevivir consumiendo a razón de una monodieta hidrocarbonada, que aleja a la población de las proteínas, del calcio, del hierro y de los restantes nutrientes que hacen al normal crecimiento y desarrollo neurológico y orgánico.
Infantilización y feminización de la pobreza
La Argentina ha pasado por procesos de empobrecimientos y de recuperaciones socio-económicas de los más variados, casi siempre sin justicia ni equidad social. Pero la estructura de la pobreza chaqueña tiene características muy particulares; y esto se advierte en situaciones definidas y muy específicas, que se han consolidado durante las últimas décadas. En tal sentido, conviene resaltar que ya no podemos discutir que el Chaco ha acumulado un proceso muy crudo de “infantilización y feminización de la pobreza”; en palabras más sencillas, diremos que existen más niños pobres que adultos en tal situación y más mujeres pobres que varones, lo que ha generado un perfil social ya degradado y aún más degradante hacia el futuro.
Es así que en los sectores más excluidos encontramos el fenómeno muy repetido de los efectos de la pobreza, que se evidencia de manera muy nítida a través de los “petizos y gordos de la pobreza”. Los chaqueños fuimos perdiendo talla y engordando sin consumir nutrientes, fundamentalmente por el hecho de ingerir hidratos de carbono dado que las proteínas, el hierro y el calcio están incorporados a productos alimenticios inaccesibles a las clases populares por los altos precios. Finalmente, por resiliencia, los excluidos alimentarios adaptaron sus paladares a una monodieta hidrocarbonada, lo que inevitablemente genera enfermedades específicas que el paciente acarrea de por vida. Son devastadores los efectos de todos estos fenómenos en la salud orgánica y neurológica de la población porque el alimento con nutrientes es la base de la salud, que a su vez es el correlato de la vida. Dicho de otro modo, en el Chaco se apuesta poco a la vida porque no se promociona ni se preserva la salud a través de la alimentación adecuada y del consumo de agua segura y suficiente.
Se vende desde el carbón hasta la desnutrición
Es necesario que cambiemos algunos de los paradigmas instalados en el Chaco, para desde allí producir algunos cambios y transformaciones indispensables y estratégicas. Si analizamos los discursos de los funcionarios públicos, de los dirigentes, de algunos industriales, agricultores transgénicos y productores forestales, vemos que tienen una mirada común, muchas veces de manera abierta y en otras ocasiones menos desembozadas. Casi todos ellos especulan que desde el carbón hasta la desnutrición puede tener precio y que, por lo tanto, pueden ser comercializados como productos que generan ganancias económicas y/o políticas.
En este esquema, el agua es un factor estratégico de dominación. En el Chaco, en la práctica hace al ejercicio de poder. En El Impenetrable, como también en otras regiones, los dueños de las mejores aguas son los intendentes, que como señores feudales distribuyen aplicando las reglas del más acérrimo clientelismo político, con pautas de premios y castigos. Mientras tanto, la dirigencia política discute debatiendo tal o cual obra pública o el otorgamiento de subsidios o recurriendo a las promesas hechas en campañas electorales o dejando de lado lo prometido, aunque en cualquier caso no han resuelto por décadas el problema clave que ha significado el agua en nuestra provincia, aún cuando se reconoce que el 42% de nuestros límites geográficos están conformados por ríos caudalosos o muy caudalosos.
El agua, o mejor dicho la falta de agua, que atrapa a más de 70% de la población chaqueña es la prueba de carga que demuestra que la dirigencia política y los funcionarios que manejaron los asuntos de interés general han fracasado por su propia mediocridad, por falta de ideas o simplemente por indiferencia o indolencia ante un problema tan agudo que generó y generará enfermedades evitables y muertes prematuras o evitables.
Las Palmas, La Leonesa y la laguna “El Moncholo”
sábado, 4 de octubre de 2008
Informe "Glisofato y Transgénicos, el caso argentino y las consecuencias sobre la salud"
En el marco de las
actividades que el Observatorio de las Empresas Transnacionales (OET)
viene realizando, en esta ocasión les estamos enviando un Informe sobre
el sector agrario; ¨Glisofato y Transgénicos, el caso argentino y las
consecuencias sobre la salud¨, un documento de investigación sobre una
gravísima problemática de la cual no hay difundida mucha información.
En el trabajo se plantean algunos ejes fundamentales como la relación transgénicos y glifosato (herbicida producido por la transnacional Monsanto), la expansión de los transgénicos, la seguridad del consumo de transgénicos, especialmente la soja y la localización en el territorio argentino de los casos de daños a la salud por uso de glifosato.
FOCO - Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos
Informe "Glisofato y Transgénicos, el caso argentino y las consecuencias sobre la salud"
(archivo pdf)
En el trabajo se plantean algunos ejes fundamentales como la relación transgénicos y glifosato (herbicida producido por la transnacional Monsanto), la expansión de los transgénicos, la seguridad del consumo de transgénicos, especialmente la soja y la localización en el territorio argentino de los casos de daños a la salud por uso de glifosato.
FOCO - Foro Ciudadano de Participación por la Justicia y los Derechos Humanos
Informe "Glisofato y Transgénicos, el caso argentino y las consecuencias sobre la salud"
(archivo pdf)
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