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martes, 3 de mayo de 2011

El agroquímico endosulfan fue prohibido por el Convenio de Estocolmo: La situación en Argentina.

Tal y como se preveía desde hace meses por la recomendación del Comité Científico, la ONU decidió prohibir el agroquímico endosulfan. Aquí, la opinión de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL) y de la diputada Cecilia Merchan. Y la propuesta oficial.
Romina Bocache, representante argentina en la reunión. Foto: IISD RS

El viernes 29, la V Reunión de las Partes del Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), celebrada en Ginebra, aceptó la inclusión del endosulfán en el anexo A. Esto significa que un organismo del ámbito de las Naciones Unidas promueve la prohibición de su uso en todo el mundo. El agroquímico en cuestión es un insecticida que aún se utiliza en Argentina para la fumigación de cultivos, a pesar de no estar permitido en 80 países. El SENASA convoca a una consulta para normar el modo en que se realizará la prohibición total de su uso, que podría efectuarse en 5 años.

Las posturas. Si bien hubo mayoría en la moción de aceptar la inclusión del endosulfán en el anexo A, India, China y Uganda solicitarion exenciones. En el caso de India, que ya había presentado críticas al consenso generalizado, argumentó que las alternativas al endosulfán tampoco eran seguras para salud y hasta quiso impedir la inclusión del agroquímico como COP.

Los permisos para utilizar el insecticida que fueron otogrados a estos países, pueden ser pedidos por el resto ya que la decisión de la Conferencia no atañe a los países. Las exenciones sólo incluyen cultivos específicos y conceden el uso del agroquímico ante determinadas plagas. Por este motivo, la representante argentina, Romina Bocache, manifestó su acuerdo con la posición latinoamericana de aceptar la incorporación sin excepciones.

Situación argentina. El endosulfán es, aún, ampliamente utilizado en el país. Desde hace años, diversas ONGs vienen luchando contra su uso y las fumigaciones aéreas. La diputada Cecilia Merchán (Libres del Sur) fue quien organizó audiencias para debatir la prohibición del insecticida y en un comunicado de prensa mostró su entusiasmo ante la resolución de la Convención. Aclaró que la decisión del gobierno de apoyar la prohibición del endosulfán fue producto de las constantes peticiones de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL) y la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

"El gobierno hasta ahora incumplió con los mecanismos de consulta previa establecidos por el Convenio. De ahora en más, es importante que las medidas que tome el Ejecutivo incluyan a todos los sectores involucrados con la decisión: los productores, los profesionales de la salud, los pueblos afectados, las cámaras de comercialización y las organizaciones que trabajan en esta problemática”, expresó en el comunicado.

Javier Souza Casadinho, coordinador regional de RAP-AL estuvo presente en Ginebra y en un comunicado de prensa sugirió que ahora es tiempo de pensar no sólo en el compromiso político de no pedir eximisiones sino también en alternativas al endosulfán. Según expresó: "Combinando los saberes científicos con los saberes comunitarios, campesinos y de los pueblos originarios, se puede favorecer una adecuada nutrición del suelo y de la misma manera recrear biodiversidad beneficiando la reproducción de insectos parásitos y predadores restableciendo el equilibrio ecológico".

Merchán también sostuvo que esto recién empieza, y que las tareas a realizar a partir de ahora son muchas: "Por ejemplo, deben consensuarse los plazos para la eliminación del endosulfán. Explicitar claramente cuáles serán las alternativas, así como la metodología de reemplazo. Definir si va a haber excepciones. Una serie de medidas que no puede tomar el gobierno y esperar que todos los sectores acaten sin más".

La propuesta oficial. En relación al reclamo que había hecho Merchán, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó que desde el 20 de abril hasta el 21 de junio mantiene abierta una consulta pública para "establecer por resolución los plazos de prohibición total del uso, importación, elaboración y formulación del Endosulfán y sus productos formulados". La propuesta gubernamental es una eliminación progresiva de cinco años, que refiere sobre todo al porcentaje permitido de importaciones del producto, ya que no se produce en el país (Ver recuadro).

El Portal BiodiversidadLA informó que la representante de la delegación argentina, Romina Bocache, expresó que la decisión adoptada “va en consonancia con la proyección de la salud humana y el ambiente de nuestro gobierno”. En el país, aún se utilizan unos cuatro millones de litros al año de endosulfan. Esto lo convierte en el insecticida más utilizado, a pesar de que algunas firmas comerciales habían comenzado a restringir su circulación.

Los contaminantes orgánicos persistentes tienen graves efectos negativos en los ecosistemas y en la salud humana. Como ya fue descripto antes, alteran el funcionamiento del sistema inmune y el endócrino, son cancerígenos y tóxicos para el neurodesarrollo. El desafío integral no es reemplazarlo por otro agroquímico al que luego se le descubran efectos negativos, sino implementar técnicas alternativas dentro de la agroecología, como planteó Souza Casadinho.

El proyecto del SENADO a ser revisado en base a la consulta, menciona en sus dos artículos más importantes lo siguiente.

ARTICULO 1º.‐ Objeto: Se establece un plazo de 5 años a partir de la entrada en vigencia de la presente Resolución, para la prohibición total de uso, importación, elaboración (síntesis), formulación, comercialización para el principio activo Endosulfan y sus productos formulados.

ARTÍCULO 2°. Cronograma de eliminación progresiva: Se tomara como periodo de base, el promedio de los volúmenes de principio activo Endosulfan y productos formulados importados durante los últimos cinco años previos a la fecha de entrada en vigencia de la presente norma. El cronograma para la eliminación progresiva, es el siguiente:
a) En el primer (1º) año del plazo total: La importación de principio activo y producto formulado se debe reducir en un cincuenta por ciento (50 %) respecto de los volúmenes establecidos en el período de base en cada caso.
b) En el segundo (2º) año del plazo total: La importación de principio activo y producto formulado se debe reducir en un setenta y cinco por ciento (75 %) respecto de los volúmenes establecidos en el período de base.
c) En el tercer (3º) año del plazo total: Se prohíbe totalmente la importación de principio activo.
d) En el cuarto (4º) año del plazo total: Se prohíbe totalmente la formulación nacional y la importación de productos formulados en base a principio activo Endosulfán.
e) En el quinto (5º) año plazo final: Se prohíbe en forma total el uso, importación, elaboración (síntesis), formulación y comercialización del Endosulfan (principios activos y productos formulados) en la República Argentina. Se producirá la baja automática del registro de productos, principios activos y productos formulados en base al principio activo Endosulfán en el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal que administra la Dirección Nacional de Agroquímicos, Productos Veterinarios y Alimentos del SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA.



Fuente: ComAmbiental

martes, 16 de junio de 2009

Cada vez son más los productos prohibidos en todo el mundo por ser nocivos para el medio ambiente y la salud humana

El consumo de hortalizas frescas viene mostrando un incremento en los últimos años debido a sus cualidades benéficas para la salud y la nutrición. Sin embargo, éstas a través de inadecuadas prácticas de producción pueden ser causantes de enfermedades por su contaminación, tanto químicas (insecticidas, fungicidas, etc.) como biológica (bacterias, virus, hongos, parásitos) que normalmente se llaman ETA’s (enfermedades transmitidas por alimentos).
Según el Ing. Agr. Mariano Salerno, de la Gerencia de Calidad y Capacitación; de la Fundación Argeninta, “la contaminación de un producto hortícola puede darse desde el momento que se inicia el cultivo hasta que llega a la mesa del consumidor, siendo en la etapa de producción donde pueden introducirse la mayoría de los peligros”. El especialista señaló que “las prácticas utilizadas en la producción de hortalizas no solo pueden ser causantes de contaminación del producto sino que pueden también afectar negativamente a las personas que trabajan en las explotaciones y al medioambiente”.
Como ejemplo de esto se puede mencionar el uso de agroquímicos, que si no se aplican responsablemente utilizando los equipos de protección, pueden causar intoxicaciones al personal que lo manipula. “El uso irresponsable de agroquímicos también afecta al medio ambiente ya que, por ejemplo, al aplicar dosis mayores a las recomendadas o en condiciones de clima inadecuadas, los químicos pueden pasar al ambiente causando efectos adversos en la flora del entorno y llegando a contaminar cursos de agua”, detalló Salerno.
La falta de control en las aplicaciones de productos químicos en producciones agrícolas y hortifrutícolas es evidente y ha generado perjuicios en la salud de las comunidades donde se desarrollan estas prácticas.

Protección de los más chicos

Inés Celina González es directora de la Escuela de la Familia Agrícola “Santa Lucía” de Corrientes, donde el 28 y 29 de mayo se realizó un curso sobre Buenas Prácticas en Agricultura Familiar junto a la Fundación Argeninta, en el marco de un convenio con la Federación de Institutos Agrotécnicos Privados de la República Argentina (FEDIAP).
“En la escuela trabajamos con una mirada de producción orgánica en todas las propuestas técnicas y el tema de la utilización de agroquímicos es una de los aspectos que más nos preocupan y movilizan”, afirmó. Y explicó que “en esta zona se hace horticultura industrial, sobre todo cultivo de tomate primicia y pimientos para el mercado central, bajo cobertura plástica, con muchísima utilización de agrotóxicos de los permitidos y de los otros también”. Por ello, el tema de buenas prácticas resulta central en la propuesta de esta escuela y se aborda desde diferentes actividades.
“Si bien no está comprobado, deducimos que muchos chicos de las áreas cercanas a los cultivos hortícolas industriales han mostrado un deterioro general en la salud que se manifiesta en diversas dolencias, es una situación difícil de abordar en la escuela porque muchos de los chicos o sus padres trabajan en estos establecimientos”, comentó González.
Este escenario ha provocado que varias instituciones públicas y privadas, preocupadas por la inocuidad y la sostenibilidad de la producción, hayan comenzado a promover conceptos e instrumentar programas sobre Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) Y Buenas Prácticas de manufactura (BPM) para disminuir los riesgos asociados a las producciones hortícolas.
Las BPA pueden definirse como todas aquellas prácticas en la producción primaria tendientes a prevenir la contaminación del producto, reduciendo el impacto sobre el medio ambiente y cuidando la salud y seguridad de los trabajadores. De manera más simple y acorde a lo que define la FAO las BPA no son más que hacer las cosas bien y dar garantía de ello.
Para el mercado exportador, sobre todo con destino a la Unión Europea, se les exige a los productores que cumplan con el protocolo GlobalGap, una iniciativa privada surgida desde el sector supermercadista. “En la Argentina el sector público viene trabajando en los últimos años promoviendo la adopción de BPA. Es así, por ejemplo, que a través de la Secretaría de Agricultura Ganadería, Pesca y Alimentos se está trabajando para que estas normas sean obligatorias a partir del 2010 en las producciones hortícolas de todo el país. Las mismas se incorporarán al Código Alimentario Argentino en forma de 14 principios básicos, según se estableció en el Acta 78 de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL)”, anticipó Salerno.