Mostrando entradas con la etiqueta seguridad alimentaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta seguridad alimentaria. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2009

Pesticidas y alimentos: Nuevas condiciones comunitarias restringen el uso de pesticidas en la agricultura para reducir su impacto en la seguridad alimentaria

Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

Imagen: Lynne Lancaster -
Los consumidores exigen cada vez más alimentos seguros, nutritivos, fáciles de almacenar, de preparar y disponibles durante todo el año y, además, a precios económicos. El grupo compuesto por frutas, verduras y hortalizas cada vez es más consumido, y su producción está asociada en la mayoría de los casos a procedimientos en los que está implicado el uso de pesticidas. Conocer y limitar los tratamientos que reciben y, a la vez, saber por qué se aplican, constituye una de las necesidades básicas. De ahí que la Unión Europea se haya movilizado en los últimos días para garantizar que su uso se hace con el menor impacto para la salud de los consumidores.

El término pesticida hace referencia a una amplia gama de productos químicos para la protección de los cultivos. Entre ellos destacan los insecticidas, que se usan para controlar a los insectos; los rodenticidas, cuya labor es vigilar a los roedores; los herbicidas, utilizados para eliminar malezas y, por último, los fungicidas, cuyo objetivo es acabar con los hongos y el moho. En la agricultura, los herbicidas son los productos químicos que más se usan. Un mal uso puede representar un gran riesgo para los consumidores, razón por la que se recomienda limitar la exposición a los alimentos o decantarse por el uso de alternativas menos peligrosas.

Aunque los pesticidas poseen importantes virtudes que hacen que su uso también sea necesario, la nueva normativa impuesta por la UE retirará del mercado las sustancias que se consideren "muy peligrosas", entre ellas las que se aplican a naranjas, limones, aceite de oliva u hortalizas, productos básicos de la dieta mediterránea.

Según la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Andalucía, los agricultores españoles ya han dado la voz de alarma y afirman que con estas medidas pueden sufrir pérdidas del 80% en sus cosechas. De acuerdo con el estudio previo de la Agencia Química Sueca, se prohibirán un total de 22 productos químicos. Sin embargo, desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) aseguran que el sector aún no sabe cuántas sustancias "van a estar afectadas".

¿Son tan malos?

Algunos de los pesticidas que se utilizan son productos químicos naturales, como el azufre. Además, ciertas plantas también producen niveles bajos de pesticidas naturales que les sirven para autoprotegerse contra los insectos u otras invasiones. Los agricultores usan productos químicos naturales y sintéticos según las necesidades que requieran para controlar las malezas, los insectos o las enfermedades. El uso de productos químicos representa un coste significativo de la producción agrícola y, por lo tanto, los agricultores tienen un incentivo para aplicar menos cantidad de pesticidas y hacerlo de forma más planificada. Cabe pensar que no los usan a menos que sepan que obtendrán beneficios en el producto, entre ellos, la calidad y seguridad.

Los pesticidas permiten producir con éxito algunos cultivos en áreas que sin su uso no sería posible cultivar. También son los responsables de extender el período de desarrollo de las plantas de manera que se aprovecha más eficazmente su rendimiento. Ayudan a incrementar la producción de materia prima, mantienen su calidad y, a la vez, el período de almacenamiento. Como en todo, el problema viene dado por su uso excesivo e incorrecto. Partiendo de la base de que son productos químicos y, científicamente probado, tóxicos, vale la pena hacer una reflexión porque también son necesarios para obtener unos alimentos de calidad y seguros.

Posicionarse ante los pesticidas no es fácil. El uso de productos químicos y su relación con la seguridad alimentaria continúa siendo una cuestión compleja. Las autoridades europeas intentan plantear las mejores soluciones para todas las partes implicadas, pero en muchas ocasiones la solución no satisface los intereses de todos. Por una parte, cada vez hay más consenso en la comunidad científica sobre el hecho de que pequeñas dosis de pesticidas y otros productos químicos pueden afectar negativamente al consumidor.